2010 Invernadero Jardin Botánico Gijón

Obra: Proyecto Básico y de Ejecución de Invernadero, Tratamiento paisajístico, Colección botánica y Acondicionamiento del Bioma Tropical Caribeño.
Emplazamiento: Jardín Botánico Atlántico de Gijón
Promotor: Dirección General de Biodiversidad y Paisaje. Gobierno del Principado de Asturias
Arquitectos: Alejandro Miranda Ferreras y Juan González Moriyón
Arquitecto colaborador: José Luis Rodríguez García
Fecha proyecto: Diciembre 2010
P.E.M: 2.706.011 €


CONSIDERACIONES FORMALES Y MEDIO AMBIENTALES

Las anteriores descripciones funcionales y estructurales, han abordado también de forma indirecta gran parte de los aspectos arquitectónicos y medio ambientales del edificio sobre los que volvemos a incidir en este apartado de la memoria.

Una primera consideración al tratar los aspectos formales y volumétricos del proyecto, es la necesidad de recordar que este edificio es sólo una parte del conjunto arquitectónico formado por el edificio multiusos y el propio invernadero, de acuerdo con el anteproyecto previamente redactado. En este sentido, la memoria del anteproyecto de ambos edificios insiste en el hecho de que el nuevo conjunto trata de contextualizarse con las construcciones próximas ya existentes en los accesos al Jardín Botánico, mediante la utilización de los mismos materiales y el mismo lenguaje arquitectónico. El anteproyecto, preocupado con los cambios de escala que suponen los nuevos edificios en relación con los existentes, organiza los distintos volúmenes del edificio multiusos buscando una transición gradual desde la pequeña altura y la geometría desnuda y austera de su fachada este hasta la expresividad formal y el gran tamaño del proyecto de invernadero. Todas estas circunstancias explican el temor de que la construcción aislada del invernadero tenga una presencia algo extraña y descontextualizada en tanto no se construya el otro edificio.

Considerado como un objeto arquitectónico aislado, el edificio se compone de dos partes claramente diferenciadas: la fachada masiva y la gran superficie acristalada. Curiosamente -aunque por razones totalmente distintas- el resultado tiene un gran paralelismo con algunos de los primeros edificios de la “Arquitectura del Hierro” en los que algunos arquitectos “avergonzados” con la estética de los nuevos volúmenes de hierro y cristal no dudaban en revestirlos con fachadas clásicas que ocultaban su presencia en las perspectivas urbanas de calles y plazas. Obviamente no es el caso del presente edificio, en el que confiamos que tanto la tersa superficie de vidrio exterior como la estructura metálica interior produzcan el suficiente atractivo para que no sea recomendable el camuflaje de los mismos. En este sentido y siguiendo con los paralelismos históricos, el anteproyecto trata de recoger los criterios arquitectónicos de los mejores proyectistas pioneros de este tipo de edificios, en los que la falta de preocupación por los aspectos formales y su rigor en los aspectos funcionales y constructivos, condujeron paradójicamente a edificios que hoy en día admiramos también desde un punto de vista formal y espacial. Con estos criterios se concibe el proyecto, con la esperanza de que la racionalidad constructiva del mismo nos “premie” con aspectos formales y espaciales de interés.

En relación con la superficie acristalada, el volumen surge de la repetición lineal de una misma sección a lo largo de toda la longitud, sin que se haya sentido la necesidad de tratar de evitar “su monotonía”, sino al contrario, confiando en que la limpieza y esencialidad de dicha superficie sea la que le confiera gran parte de su atractivo.

En relación con la “fachada arquitectónica”, los pilares estructurales y los muros que cierran las cajas de escalera estaba previsto que se revistieran con losas de piedra arenisca de las mismas características que las existentes en los edificios ya construidos en el acceso al Jardín Botánico, sin embargo las limitaciones presupuestarias de todo el proyecto han impedido incorporar este revestimiento “más amable” por lo que los muros de hormigón quedarán desnudos con un aspecto claramente brutalista. La estética “brutalista” de la fachada norte se completa con el cuerpo de la galería superior que remata los elementos estructurales utilizando su mismo tipo de acabado. Los únicos elementos de la fachada no ejecutados en hormigón son los cierres de las cámaras verticales de servicio destinadas a instalaciones. El cierre de estos espacios se proyecta con paneles sandwich de chapa galvanizada cuyo despiece de 60 cm coincide con las líneas de juntas de hormigonado planteadas en todo el proyecto cada 1,20 m. En cada una de las plantas de servicio y con el fin de incorporar luz natural a dichos espacios, uno de los paneles sandwich se sustituye por una placa de policarbonato celular translucido.

La fachada sur del edificio del invernadero, totalmente acristalada, se complementa formalmente con la cubierta, también acristalada, de la zona de exposición de cactus, incorporando un gesto horizontal en el volumen compacto del edificio que enriquece y matiza la visión de dicha fachada. Del mismo modo la urbanización prevista en la fachada sur, junto con la cubierta de la exposición de cactus abrazan al invernadero, consiguiendo una integración del mismo al terreno que lo rodea, facilitando a su vez la formación de futuras zonas exteriores ajardinadas.

Desde el punto de vista medio ambiental, el edificio trata de diseñarse siguiendo las estrategias de sostenibilidad actuales, tratando de proyectar un edificio que logre sus objetivos funcionales utilizando del menor número de recursos materiales y energéticos en su construcción y funcionamiento.

Anteriormente hemos indicado como el proyecto de invernadero se ha concebido partiendo de principios fundamentalmente constructivos, de manera que se optimicen los recursos materiales utilizados en su ejecución y recurriendo en lo posible a materiales de “buena calificación en relación con la sostenibilidad” tales como el acero galvanizado y el hormigón armado. Desde el punto de vista energético, el edificio se proyecta tratando de dotarlo de la mayor inercia térmica a partir de su concepción arquitectónica: enterrando 1/3 de su volumen, construyendo una fachada norte ciega dotada de un gran aislamiento térmico y compartiendo parte de su fachada este con el edificio multiusos. Todas estas decisiones de proyecto comportan una reducción significativa de las pérdidas caloríficas del recinto, independientemente de que las medidas anteriores se completan con el diseño de instalaciones de gran eficacia energética dotadas de los automatismos y sistemas de gestión para reducir al máximo el consumo energético del edificio.

Planta general cota 0.00 Planta general -3m Sección transversal Secciónn longitudinal Alzado oeste Alzado este Alzado sur Alzado norte