1999/ Diciembre

Incluido en el libro
“EL GRUPO 2000”
Varios autores
Editado por Real Grupo de Cultura Covadonga

ANTES Y DESPUES DEL “GRUPO 2000”
Con motivo de la publicación del presente libro, me solicitan un juicio sobre las obras ejecutadas en el Grupo durante los últimos doce años. Además de agradecer esta deferencia, abusaré de la confianza depositada y aprovecharé la ocasión, no sólo para dar mi opinión sobre estas obras -algo que hago con sumo gusto- sino para hacer una reflexión arquitectónica sobre nuestro pasado y nuestro futuro.

A MODO DE RECUERDO
Para los grupistas con años de socios metidos en la bolsa de deporte, la publicidad agresiva que nos rodea en los últimos tiempos sobre la llegada del año 2000, nos suena sobre todo a plagio. En los años sesenta, los socios del Grupo, tuvimos la fortuna de tener unos lúcidos directivos que ya nos hablaron, de las consecuencias de la llegada del 2000; muchos años antes, incluso, que nos lo cantara Miguel Ríos a golpe de rock: “... llega el año 2000, llega el año 2000 y el milenio vendrá...”.
Aquellos magníficos profetas-gestores, envolvieron sus sueños sobre el porvenir, en un gran hallazgo publicitario: “Grupo 2000”, y usaron este slogan como envoltorio, no de apocalípticos desastres, sino de ilusiones sobre un ambicioso proyecto para nuestra Sociedad. En el colmo de la eficacia llegaron hacerlo realidad entre septiembre de 1969 -cuando se coloca la primera piedra en el día de la Santina- y julio de 1979 en el que se inaugura el pabellón verde.
Total que el “Grupo 2000”- del que mi primer recuerdo consciente es haber oído comentar en casa que además de la cuota mensual había que hacer un pago a fondo perdido de ¿5.000 pts.? para la financiación unas futuras obras- fue terminado con veinte años de antelación respecto al horizonte publicitario del 2000. Y así, a partir de 1978, empecé a disfrutar con asiduidad de las nuevas instalaciones, sobre todo para ir a jugar al “futbito”, actividad deportiva sobre la que la que la Junta Directiva había levantado la censura algún año antes.
De aquella época recuerdo unas instalaciones,que si tuviera que resumir ordenadamente clasificaría en tres grandes apartados:
- Instalaciones deportivas descubiertas: cancha polideportiva; 4 pistas de tenis; piscina olímpica, de saltos e infantil.
- Instalaciones deportivas cubiertas: pabellón polideportivo, gimnasio, piscina de 25 m., frontón y pabellón verde.
- Instalaciones complementarias: pequeño aparcamiento, oficinas, vestuarios y cafetería
Con posterioridad y hasta el año 1988, se acabaron las obras de la pista de atletismo y se construyó su graderío, también otras cuatro canchas de tenis, una pista polideportiva y el pabellón cubierto destinado a pistas de squash y a tiro con arco.
Hasta aquí un pequeño recuerdo sobre nuestro pasado.

IMPRESIONES DE UN ARQUITECTO SOBRE LAS OBRAS 1988-2000
En arquitectura resulta habitual que los edificios, con el paso del tiempo, exijan reformas y ajustes que les permitan adaptarse a las nuevas necesidades no previstas en el proyecto original. Y si esta circunstancia, se produce en las construcciones más modestas, el fenómeno se multiplica en un conjunto arquitectónico que alberga las actividades de una sociedad tan numerosa y dinámica como es el Grupo.
Por tanto, uno de los cometidos de cualquier Junta Directiva Grupista, será saber detectar estos desajustes y tratar de corregirlos de la forma más adecuada posible. La genérica afirmación anterior -que supongo gozará de total consenso- pienso que debe detallarse más en sus contenidos, con el fin de precisar los aspectos a los que me referiré al hacer un análisis de las obras ejecutadas en el Grupo entre los años 1988 y 2000.
La primera precisión vendría, de la necesidad de juzgar previamente, la oportunidad o no de las obras ejecutadas y la prioridad que se les dio a las mismas, es decir, se trataría de criticar el programa de intervenciones o en otras palabras el acierto en el diagnóstico de los desajustes. Una vez ejecutadas las obras, aparecerían las consideraciones propiamente arquitectónicas, sintetizadas de forma ejemplar en los tres conceptos vitrubianos sobre la “solidez, comodidad y belleza” de los edificios. En último extremo, se plantearían otras cuestiones, tales, como la calidad de ejecución, el tiempo de duración de las obras o el coste de las mismas.
De los tres apartados anteriores, básicamente me referiré a las aspectos arquitectónicos, por ser los únicos, en los que mi opinión, deformada o clarificada profesionalmente (cualquiera sabe), puede ser leída con cierta curiosidad por algún amable compañero. Las otras cuestiones, entiendo, que pertenecen a los debates sobre los informes de gestión y propuestas presupuestarias de las Juntas Directivas, aprobadas o rechazadas, por votación soberana de los socios, en las correspondientes Asambleas Generales.
Una última consideración que creo obligada, es avisar ,de que con una meditada desfachatez, he aceptado opinar sobre estas obras, cuando algunas de ellas han sido proyectadas por el arquitecto Javier Hernández, con quien comparto despacho profesional, habiendo incluso colaborado con él, en los proyectos de Pistas de Tenis y de Pistas Cubiertas de Padel. En resumen,que si siempre una opinión es subjetiva, en este caso, algunos de mis juicios pueden resultar deformados por la excesiva proximidad con la que he seguido algunas de estas obras.
Sirva esta alargada introducción, para empezar a hablar de la arquitectura de la obras ejecutadas en estos años, y dado el número de ellas, parece oportuno establecer algún tipo de clasificación y orden en la exposición.
La primera clasificación, la establecen los propios Estatutos del Grupo, que dividen las obras según su presupuesto. El artículo 46, de estos estatutos, en su apartado d, fija como facultad de la Junta Directiva, la aprobación de obras que no excedan, en cada caso, del 10% del presupuesto ordinario, siendo necesario en caso contrario, la aprobación de la Asamblea General.
De todas las obras ejecutadas entre los años 1988-2000 solamente el conjunto de las nuevas piscinas (cubierta y exterior) pertenece al primer grupo, mientras que dentro del segundo grupo existen un gran número obras. Esta división nos permite establecer un primer balance del período, caracterizado por la ejecución de una gran obra y un goteo casi anual de pequeñas obras que ordenaremos de forma temporal.

- CONJUNTO DE NUEVAS PISCINAS: CAMPEONES DE LA 12 LIGA ARQUITECTONICA ASTURIANA.
El día 29 de abril de 1996, se reúne el Jurado calificador del XII Premio Asturias de Arquitectura, constituido por: Joaquín Aranda Iriarte, Manuel Gallego Jorreto, José María Pérez González (Peridis), Angel Hevia Antuña y Maria Jesús Díaz Prieto, emitiendo el siguiente fallo:
“Se concede el Premio Asturias de Arquitectura 1995 a:
Nueva piscina cubierta del Real Grupo Covadonga de Gijón, de la que son autores Angel Mayor Villarejo, Ramón Palat Rojas, Miguel Pérez de Arenaza y Joaquin Pujol. Se ha valorado: su claridad, tanto en la implantación, como en su articulación con lo existente y en su organización funcional. Asimismo, su desarrollo técnico y el cuidado en su construcción que plantea con sencillez las soluciones constructivas y el uso de los materiales.”
El escueto fallo del jurado sintetiza de forma apresurada, las cualidades de un edificio, del que como grupista y arquitecto disfruto plenamente. Hacer buena arquitectura no es nada fácil, por lo que es muy de agradecer que ésta nos haya llegado a la propia casa. Trataré de contar porqué me gusta tanto.
En primer lugar, intervenir arquitectónicamente dentro del Grupo, es intervenir dentro de un conjunto de edificios ya existentes, por lo que cualquier obra deberá mantener el difícil equilibrio entre ser parte de ese conjunto y a la vez tener una personalidad propia. Objetivos que en su aspecto exterior, habrá que conseguir fundamentalmente mediante la forma de la planta, el volumen y los materiales utilizados. En nuestro caso, me gusta la forma obvia y natural de colocarse la nueva piscina respecto al resto del conjunto; me gusta el volumen sobrio y elemental, lleno de matices en sus fachadas de acuerdo con las diferentes orientaciones y usos; y ya por último, me gustan sus materiales: cobre, aluminio gris y chapados de piedra, que harán envejecer al edifico, con naturalidad, sin apenas deterioro.
Un edificio deber servir adecuadamente al uso que se pretende, y en este caso, aunque no soy nadador y desconozco las cualidades de esta piscina como lugar de competición, a nivel de usuario normal me satisface plenamente. Valoro su continuidad visual y física con el resto de las piscinas y la superficie de solarium, así como la fácil comunicación con la otra piscina cubierta o con las zonas de aseos. También me gusta, encontrarme en un lugar especialmente amplio y luminoso. La única pega procede de su relación con los vestuarios generales y a ello me referiré más adelante. Otro aspecto que me parece especialmente acertado es la forma natural de unir el graderío interior con los accesos exteriores, a través de un volumen único, revestido de piedra, a caballo entre los dos ambientes.
La arquitectura debe ser también, buena construcción y este edifico -independientemente de los problemas aparecidos en la cubierta y en el desprendimiento de baldosas del vaso- pienso que lo es. Un esquema estructural sencillo y eficaz, formado por pilares de hormigón visto con vigas y correas de madera laminada; grandes ventanales de aluminio lacado; un graderío lateral de chapado de piedra, en cuya parte inferior se sitúan las dependencias auxiliares; y ya por último, un sótano situado debajo del vaso de la piscina destinado a las instalaciones. Pocos materiales y bien seleccionados que producen una calida sensación de elegancia y buen gusto.
Y la arquitectura debe ser también, además de forma- volumen exterior, espacio-luz interior y en este lugar uno puede disfrutar especialmente de estas cualidades. Una cubierta en la que el esquema estructural impone su propio orden, se enriquece con unos lucernarios en los que la entrada de luz compite con la que nos llega de las grandes cristaleras que cierran tres de los lados del edificio.
La última alabanza la dedicaría a la urbanización de todo el entorno del edificio. Ya que en este oficio tan complicado, además de hacer un buen edificio, hay que saber apoyarlo en el lugar utilizando un material adecuado. Sin duda la elección de los adoquines cerámicos combinado con elementos de hormigón me parece muy acertada. Un suelo calido, de textura algo rugosa, con un buen envejecimiento y unas cualidades estéticas muy adecuadas para combinar con el resto del edificio.
En resumen un gran edifico, justo vencedor de la liga arquitectónica asturiana del año 1995

- ESCALERA DE ACCESO A CAFETERIA: EL JUEGO ANARQUICO SOLO ESTA PERMITIDO SI SE OBTIENE UN BUEN RESULTADO.
Quien haya leído con detenimiento los anteriores comentarios sobre el edificio de la piscina cubierta, no se sorprenderá de que mi juicio sobre esta escalera sea bastante negativo.
Volvería a repetir la necesidad de actuar de forma respetuosa dentro de un conjunto y concluiría, que esta escalera utiliza formas, materiales y colores completamente ajenos no solo al edificio al que se adosa, sino a todo el conjunto del Grupo.
Su primorosa ejecución, manifiesta el cariño y el cuidado puesto en este trabajo por su proyectista, sin embargo conviene recordar que actuar con este atrevimiento formal exige tener una gran capacidad arquitectónica para superar este difícil desafío. Y mi opinión es que en este caso, a pesar de la buena intención demostrada, no se ha superado. En arquitectura, como en cualquier otra disciplina deportiva, existen unas reglas, unos principios, unos conocimientos fruto de muchos años de trabajo y experiencia; ignorar este bagaje cultural y lograr un buen resultado, solo les está permitido a unos pocos elegidos.
Cierto es que esta escalera, supone una obvia mejora funcional respecto a la que sustituyó- construida con carácter provisional con peldaños de madera y cierres de uralita- sin embargo confíemos que aprendamos de sus errores para no volver a cometerlos.

- PARRILLA: LA DIFICULTAD DE JUGAR EN UN MAL CAMPO.
En gran parte de las ocasiones, los edificios tienen fachadas traseras. El adjetivo trasero, cuyo significado académico es simplemente, posterior, ha ido adquiriendo en el lenguaje arquitectónico una cierta connotación peyorativa, por concurrir en este caso diversas circunstancias negativas. En primer lugar, su carácter menos visible ha hecho que habitualmente estas fachadas sean objeto de menor cuidado, desplazándose hacia ese lugar las actividades más secundarias.
Algo de esto, ha pasado con la fachada oeste del edificio central del Grupo, definida por el edificio de usos múltiples y uno de los laterales del gimnasio. En el edificio de usos múltiples, se situaron en esta fachada, en planta baja los vestuarios y en planta alta las dependencias de servicio de la cafetería, sin que en ninguno de los casos se creyera necesario, ni oportuno dignificar este lugar con porches y terrazas como sucedió con la fachada este del edificio. Posteriormente, esta situación se vio empeorada al construir en esta zona, el nuevo pabellón de squash y tiro con arco, así como la escalera exterior de acceso a planta primera. Esta construcción, proyectada con un lenguaje arquitectónico completamente ajeno al resto de edificaciones, añadió un mayor grado de confusión a este lugar.
El proyecto de parrilla de verano, intentaba dar uso a un espacio del Grupo claramente infrautilizado, y el éxito de su funcionamiento, corrobora lo acertado de dicho diagnóstico. Sin embargo, la actuación arquitectónica, a pesar del loable esfuerzo de integración, no ha tenido la potencia suficiente para poner orden y dignificar arquitectónicamente un lugar en el que se han ido acumulado demasiadas cosas distintas y en la mayor parte de los casos no especialmente brillantes.


- PABELLON DE ENTRADA: LA PRIMERA IMPRESION SIEMPRE ES IMPORTANTE.
Hoy en día, la imagen constituye uno de los valores estrella de la sociedad en que vivimos. Cualquier empresa o institución de cierta importancia es consciente de esta realidad y las consecuencias que puede tener para la buena marcha de la misma. Eslogans publicitarios, logotipos, formas de vestir, normas de trato en sus empleados... y como no, también la decoración y arquitectura, de sus dependencias y edificios.
El mundo deportivo no es ajeno a esta realidad. Las marcas de ropa pagan contratos millonarios a atletas admirados por llevar sus prendas deportivas y cuidan hasta el mínimo detalle la estética de las mismas. El resultado es de tal eficacia, que muchas veces para el usuario normal, acaba siendo más importante tener una prenda de determinada marca, que lo adecuado de la misma.
En resumen, todo ello forma parte de los conocimientos del “marketing”, sabedores de la importancia que puede tener una primera impresión favorable en las futuras relaciones con un posible cliente.
En este contexto y volviendo a la arquitectura, la primera impresión que tenemos de un edificio es sin duda la imagen exterior y el espacio de entrada. En el Grupo carecíamos de un lugar claro de acceso y tampoco tenemos una fachada exterior significativa. El pabellón de entrada ha resuelto la primera deficiencia, siendo la segunda, todavía, una asignatura pendiente.
Este pabellón, como tal, debería responder a una doble finalidad: resolver correctamente las funciones de control de acceso y proporcionar una buena impresión como primera imagen arquitectónica para el usuario o visitante del Grupo. Pienso que ambos objetivos se han conseguido.
Los aspectos funcionales están bien resueltos: un cómodo lugar para el vigilante, en una posición prominente, le permite controlar sin dificultad los tres accesos existentes,así como atender las consultas. El pabellón, también incluye una pequeña dependencia auxiliar y salidas directas hacia los dos lados donde existen accesos. Estos usos, se completan con la existencia de un lugar de espera, resguardado de la lluvia y del viento.
Por otra parte, el pabellón transmite una imagen de arquitectura moderna con personalidad propia, que ha sabido integrar las diversas exigencias funcionales - cabina y portones de acceso- en un único conjunto. Construido con unos materiales bien elegidos (cobre, hormigón visto, mármol travertino y cristal) en los que resulta evidente la referencia y simpatía hacia los utilizados en la piscina cubierta. Personalmente, me resultan más atractivas las fachadas posterior y lateral, lamentando, que en la fachada principal, la amplia visera de hormigón, haya sufrido un brusco corte, obligado por el retranqueo exigido respecto a los limites de la finca contigua,introduciendo un cierto desequilibrio en la composición.
En resumen una buena primera imagen arquitectónica para el acceso a nuestras instalaciones.
- AMPLIACION DEL PABELLON VERDE: LA IMPORTANCIA DE SABER LEER EL PARTIDO.
A pesar de ser una obra modesta, la forma de abordarla me parece ejemplar. En cierta ocasión un arquitecto elogiaba la obra de otro compañero con la siguiente expresión: “lo más admirable de su carrera es que siempre hace lo que hay que hacer”. La expresión anterior, traducida a términos deportivos, es la capacidad que tienen algunos deportistas para en cada instante “saber leer el partido” y actuar en consecuencia. Esta inteligencia, es clave también para acertar en arquitectura. En cada ocasión habrá que saber establecer prioridades, fijar objetivos y resolverlos adecuadamente. No importa que el resultado sea obvio, o poco espectacular, si aquello es lo más adecuado para el momento.
Y este es para mí el mérito de esta actuación, saber simplemente que se trataba de ampliar un pabellón con una volumetría atractiva y unas reglas constructivas y compositivas adecuadas. El sentido común invitaba a respetar todas estas reglas, introduciendo pequeñas mejoras pero manteniendo el mismo espíritu. El resultado final confirma la sensatez y el acierto del camino elegido.

- AMPLIACION DEL LOCAL SOCIAL: LA NECESIDAD DE JUGAR CON UN EQUIPO COMPLETO.
Esta obra de reforma de los locales sociales, incluyó la ampliación de la cafetería y la construcción de varias salas independientes para, lectura de prensa, estudio, juegos y TV. No cabe duda del éxito funcional de esta actuación, bastando acudir un fin de semana a estas dependencias y comprobar su grado de ocupación. En este sentido sólo indicaré una deficiencia: la falta de confort acústico de la cafetería. Cualquier persona que haya utilizado este lugar, con un nivel alto de ocupación, habrá comprobado la necesidad de casi hablar a voces con sus compañeros de mesa, debido al ruido ambiental existente. Desgraciadamente, se trata de un hecho habitual en nuestra vida cotidiana, y supongo que las limitaciones presupuestarias son las culpables de no haber abordado una costosa obra que evitara este problema. Al margen del anterior comentario, mi interés en este caso, se centra en reflexionar sobre la imagen exterior de la actuación.
Al hablar de la piscina cubierta, ya indiqué, como uno de los valores arquitectónicos de la misma era su capacidad de incorporarse adecuadamente en el conjunto del Grupo, aportando a su vez, su propia personalidad arquitectónica. Esta circunstancia, ha hecho que en este juego de idas y vueltas que es la reforma de los edificios, la piscina actúe como nueva referencia del conjunto formado por las piscinas, pabellón y gimnasio cubiertos y el edificio social.
En este contexto, la actuación sobre el edificio social, “el otro lado de la plaza” tenía una gran transcendencia, en la imagen exterior del conjunto, superando claramente los objetivos iniciales de simple ampliación de las dependencias sociales.
Posiblemente, la omnipresente limitación presupuestaria, condicionó el resultado final de esta intervención bienintencionada, que deja a medio resolver los problemas arquitectónicos planteados. Y así, paradójicamente, la ambigüedad de la actuación permite hacer más evidentes sus defectos y sus virtudes, dejando esbozados por un lado, los posibles caminos de lo que podría ser una intervención definitiva y por otro, manifestando la parcialidad de la intervención.
Trataré de explicarme mejor: resulta evidente que la piscina cubierta, la zona de acceso con su terraza superior y el edificio de usos múltiples, constituyen los tres lados de “la plaza interior” del Grupo. Si miramos a estos tres lados nos encontramos las siguientes situaciones: el edificio de la piscina con una fachada única conformada por una gran cristalera de perfiles de aluminio gris rematada por su cubierta de cobre; la zona de acceso, con el porche inferior cerrado con puertas de aluminio del mismo tipo que la piscina, y en su planta primera, con la terraza protegida por una extraña barandilla de formas y colores totalmente inadecuados; ya por último, el edificio social, con una planta baja configurada por un porche al que se han cerrado algunos de sus vanos y una planta alta en la que conviven tres partes diferenciadas: una nueva construcción que continúa los criterios compositivos del resto del edificio pero rematada con el peto de la terraza del solarium, la ampliación de la cafetería con una cubierta de cobre y ya por último la escalera de acceso lateral a la que me he referido anteriormente.
En resumen demasiadas cosas distintas, necesitadas de una fachada unitaria y contundente que sirva de adecuado contrapunto a la piscina.
Quizás una mayor libertad presupuestaria y la evidencia de la importancia de la imagen exterior, nos hubiera permitido resolver de forma convincente y definitiva el otro lado de la fachada de la plaza interior.

- PISTAS DE TENIS: LA VETERANIA ES UN GRADO.
Escribir sobre estas pistas de tenis, es simplemente indicar aquellos aspectos constructivos y funcionales que la experiencia acumulada durante años, por los responsables del Grupo y en especial de la Sección del Tenis, ha demostrado como más adecuados. Siguiendo estos criterios- que se exponen a continuación- se proyectaron y construyeron estas pistas.
Respecto al programa: Janel Cuesta, planteó la necesidad de construir pistas individuales en vez de dobles. La constatación práctica de una alta demanda de pistas de tenis individuales en relación con las de dobles, aconsejaba ir a este tipo de pistas, que ocupan menos espacio y suponen algo menos de coste. Así fue, como una vez más, el Grupo ha sido pionero en construir un tipo de instalaciones inexistentes en Asturias y España hasta aquel momento.
Respecto a la función: mantener la organización general de las “pistas azules”. El uso de estas pistas, ha demostrado, lo adecuado de utilizar un paso elevado intermedio como lugar de circulación y estancia de espectadores. La mejora, proviene en este caso, de la sustitución de las escalinatas de acceso por rampas, que permiten el acceso de minusválidos y el paso con carros de pelotas. Otra de las enseñanzas de las “pistas azules”, es lo adecuado de ejecutar muros ciegos en la separación entre canchas, para favorecer la independencia visual y acústica entre ellas.
Respecto la construcción y el mantenimiento. De la comparación constructiva entre las distintas pistas construidas y del resultado de las mismas, se extrajeron las siguientes conclusiones: importancia de un buen drenaje en la subbase de apoyo, importancia de un cierre de suficiente rigidez para evitar deformaciones, con un paso de malla y altura que evitara la salida habitual de pelotas de la cancha, importancia de utilizar cierres de acero galvanizado y muros de hormigón visto, con el fin de minimizar los costes posteriores de mantenimiento.
Ya por último, la elección de postes de alumbrado se hizo tratando de reutilizar la mayor parte de los elementos existentes en las antiguas instalaciones y establecer la mayor uniformidad posible en cuanto color y forma con el resto de los existentes en el Grupo. Siguiendo este último criterio, la pavimentación de las aceras perimetrales utiliza materiales muy próximos en cuanto textura y color a los utilizados en la urbanización del área de piscinas.

- PISTAS DE PADEL CUBIERTAS: LA ELEGANCIA DEL JUEGO SOBRIO.
Si la combinación de construcción más función, no necesariamente, llega a ser arquitectura, aplicadas con rigor y buen criterio siempre son una garantía de obtener un producto arquitectónico digno. Esta es la sensación que tengo al ver el pabellón cubierto para las pistas de padel.
El proyecto nació lleno de condicionantes y la aceptación disciplinada de todos ellos actuó como motor del mismo. Condicionantes de posición: no había otro lugar para colocar el pabellón que no fuera contiguo al de squash, no había sitio material para independizar la estructura de la cubierta de la que soportaría las paredes del campo de juego. Condicionantes del reglamento de las pistas de padel: todo un tratado constructivo sobre modulación y tipos de materiales. Estos datos de partida, aconsejaron establecer en las paredes de las canchas unas mallas geométricas, cuyas divisiones responden a la compartimentación de los distintos materiales exigidos por el reglamento del padel, para el cerramiento de este tipo de pistas. Sobre estas mallas, se colocaron los perfiles estructurales que se consideraron, en cada caso, más adecuados.
El proyecto se completa con una cubierta formada por un único faldón, estando más elevado en el lado contiguo al pabellón de squash, tratando de captar luz, en el lado más oscuro de las canchas. La simplicidad de dicha cubierta y las relaciones geométricas con el pabellón de squash, buscan la mayor integración posible con un difícil vecino, que ignoró en su concepción arquitectónica, la forma, los materiales y colores del edificio del gimnasio.
A esta idea integradora, responde también la elección de los colores de la estructura, y de la chapa de cubierta. Sin embargo, la dificultad de este buen propósito queda puesta de manifiesto al contemplar el pabellón con el conjunto de edificios que le rodean.

- GRADERIO DE FRONTON CUBIERTO.
Si tuviéramos que hacer un resumen de las edificaciones existentes dentro del recinto del Grupo, nos referiríamos, por una parte, a un conjunto principal que integra las piscinas, el pabellón cubierto, el gimnasio y el edificio de usos sociales, y por otra, a dos grupos de edificaciones secundarias: las formadas por el pabellón verde y el frontón cubierto.
La afición al frontón entre los socios grupistas es antigua. Existente ya en las instalaciones de la calle del Molino, el frontón tuvo el privilegio de ser uno de los primeras edificaciones que se construyeron del Grupo 2000, apareciendo su característica y atractiva silueta en todas las fotos de aquella época.
Alrededor de este primitivo frontón han ido naciendo un buen número de actividades deportivas apoyándose en sus acogedoras paredes. Ya se sabe lo que puede dar de sí, la combinación de pelota, pared y deportistas. Las actividades espontáneas pasaron a institucionalizarse: portalinos cubiertos que aprovechan su larga pared, y almacenes y rocódromo que aprovecharon sus lados cortos y su altura para hacer simulacros de escalada. Curiosamente, de todas estas obras fue testigo, a lo largo del tiempo, un graderío provisional, montado hace bastantes años con motivo de algún campeonato de pelota. Como suele ser suceder a veces, las soluciones provisionales acaban siendo más duraderas incluso que las definitivas. Por fin, con buen criterio el graderío provisional ha sido sustituido por una construcción definitiva, utilizando su parte inferior para dependencias complementarias y consolidando lo que es el centro de actividad de los que necesitan paredes para practicar sus deportes favoritos. Lástima que su aspecto remozado no se hubiera completado sustituyendo la cubierta. Una vez más las razones presupuestarias aplazaron una obra, que sin duda, se abordará en un futuro próximo .

UN OBJETIVO PARA DESPUES DEL 2000: LA FACHADA DEL GRUPO EN TODA LA CALLE JESUS REVUELTA
Desde hace 30 años, los socios del Grupo hemos disfrutado de unas instalaciones que a lo largo de los años se han ido adaptando a las nuevas costumbres y demandas deportivas. Según hemos descrito anteriormente, en los últimos años, la mayor parte de los recursos económicos disponibles para inversiones se han dedicado a satisfacer y corregir las deficiencias detectadas en estas instalaciones. Esta elección, ha supuesto, dejar “para más adelante”, la solución de otros problemas que han ido surgiendo en las instalaciones complementarias a la práctica deportiva y cuyo arreglo empieza a ser prioritario. Personalmente citaría las siguientes cuestiones:
- Necesidad de dotar al Grupo de una fachada significativa en la calle Jesús Revuelta
- Necesidad de dotar al Grupo de un sistema de acceso más lógico, integrando del área de aparcamiento con el resto del conjunto de las instalaciones.
- En el contexto anterior, necesidad de reformas en la actual plaza de acogida.
- Falta de locales adecuados -tanto en tamaño como posición- para desarrollar las actividades institucionales, administrativas y sociales del Grupo
- Falta de un almacén centralizado.
- Deficiente posición del edificio de vestuarios una vez que se ha construido la nueva piscina cubierta
Los problemas organizativos, referentes a los accesos y la falta de fachada del conjunto, tienen un mismo origen: el diseño del plan general del Grupo 2000, así como la ejecución de gran parte de sus instalaciones, se realizó previamente a la compra de los terrenos del actual aparcamiento.
Esta situación dio lugar, a que el plan general del Grupo optara por una idea acertada para aquellas circunstancias: crear una plaza de acogida que actuara como espacio representativo del conjunto. Al lugar se accedía por un pequeño camino, por lo que el Grupo empezaba una vez llegado a la Plaza. Por otra parte, eran tiempos en los que el aparcamiento próximo a esta entrada era abundante, por lo que dicha necesidad no fue prevista en el diseño de la misma. Sin embargo todo este planteamiento quedó sujeto a revisión desde el mismo momento que el Grupo compró los terrenos contiguos a la calle Jesús Revuelta, actual aparcamiento.
La falta de locales adecuados para actividades complementarias, proviene de la lógica imprevisión del crecimiento de la Sociedad hasta las cotas alcanzadas en nuestros días. Estas actividades, han ido situándose, mal que bien, en el único edificio que se había previsto para estos usos. Con un pragmatismo encomiable, las nuevas necesidades han ido ocupando todos los rincones de un estructura concebida más bien para organizar y canalizar circulaciones, que para ser utilizada con estos fines.
El último problema detectado ha sido la circulación entre los vestuarios generales y la nueva piscina cubierta, que obligó a cerrar parte de los porches, dotándolos de puertas de apertura automática debido al cruce obligado y permanente por dicho lugar de las personas que entran y salen del Grupo
El resultado final, es que hemos concentrado en un pequeño espacio un gran número de actividades diversas, con los conflictos e inconvenientes que ello produce. Paradójicamente, hoy en día, entre ese lugar y la calle Jesús Revuelta el Grupo posee un amplio espacio de aparcamiento.
Diagnosticados los problemas y conocidas sus causas, la única solución razonable y definitiva se iniciaría con la compra de la finca comprendida entre el actual aparcamiento y el río Piles, para poder conectar las propiedades actuales con la calle Jesús Revuelta.
Cualquier mirada urbanística al lugar permite comprobar como la “manzana del Grupo”tiene límites claros y precisos formados, por el río Piles, el otro arroyo que bordea la finca y la calle Jesús Revuelta. Así lo ha entendido el Plan General de Ordenación Urbana de Gijón, calificando la finca contigua como de “Equipamiento Deportivo”. Esta nueva calificación urbanística, limita de forma drástica los usos futuros de dicho terreno, por lo que posiblemente aumenten las opciones de lograr un acuerdo de compra con sus propietarios.
La compra de esta finca, unida a los terrenos del actual aparcamiento permitiría disponer de una amplia superficie en la que será posible llevar a cabo las siguientes actuaciones:
- Organizar adecuadamente el acceso a las instalaciones
- Establecer un amplio aparcamiento de vehículos dentro de las instalaciones, bien en superficie, subterráneo o mixto.
- Construir un edificio que albergara como mínimo las actividades administrativas y representativas de la sociedad.
- Posibilidad de construcción de unos nuevos vestuarios o ampliación de los existentes en la piscina de 25 m., estudiando especialmente las comunicaciones con las piscinas cubiertas.
- Nuevas instalaciones deportivas o de otra índole que quisieran incorporarse en la ordenación del área.
Y como consecuencia de los planteamientos anteriores
- Reformar el edificio de usos sociales para adaptarlo a los nuevos usos y dotarle de una imagen exterior adecuada.
- Reformar en la actual plaza de acogida para adaptarla a la nueva organización del conjunto.
Obviamente gran parte de estas propuestas les sonaran poco novedosas a un buen número de grupistas. Rogelio Llana ya incluía, en su programa electoral de 1976, la urbanización de la entrada y la construcción de un edificio con usos administrativos en ese lugar. Janel Cuesta en sus años de mandato ha tenido contactos con los propietarios de la finca citada y ha planteado algunas ideas sobre la posibilidad de ejecutar un aparcamiento subterráneo para liberar los terrenos actuales destinados a aparcamiento y usarlos con otros fines.
Quizás, lo único novedoso de el planteamiento expuesto, es la necesidad prioritaria de elaborar un PROYECTO GLOBAL para toda esta zona del Grupo que incluya los terrenos de la finca contigua y las reformas que se crean oportunas en el actual edificio de uso sociales.
Volvamos a ser ambiciosos y soñadores, con la confianza de que la historia de nuestro Grupo nos demuestra que cualquier meta es posible, cuando los objetivos son claros, lógicos e ilusionantes para la mayor parte de los socios. Pienso, que llegar con los terrenos del Grupo a ocupar toda la fachada de la calle Jesús Revuelta es uno de ellos. Y en esta nueva aventura colectiva, no exenta de aspectos simbólicos (que mejor fachada a todo lo largo de la calle Jesús Revuelta que la del propio Grupo) seguro que contamos con la complicidad desde el más allá, de todos los directivos y grupistas que con su esfuerzo nos han dejado este magnífico legado: Un Grupo 2000..., nacido prematuramente en 1979.

Gijón, diciembre de 1999
Juan González Moriyón (socio nº 541 y arquitecto)